Publicado el mayo 15, 2024

Contrario a la creencia popular, el éxito de un nuevo cultivo no reside en elegir la variedad de moda, sino en ejecutarlo como una startup.

  • La viabilidad del proyecto no se demuestra en el campo, sino en el mercado, asegurando la venta antes de plantar.
  • La verdadera prueba no es la primera cosecha, sino sobrevivir financieramente al «valle de la muerte» hasta que el cultivo sea rentable.

Recomendación: Abandona la mentalidad de productor y adopta la de CEO agrícola: analiza datos, gestiona el riesgo y ten siempre un plan de negocio que te convenza primero a ti.

Cualquier agricultor con visión de futuro se ha hecho la pregunta: ¿y si planto pistachos? ¿O almendros en superintensivo? ¿O ese aguacate del que todo el mundo habla? La tentación de subirse a la ola de un cultivo rentable es enorme, y a menudo, la conversación se centra casi exclusivamente en la agronomía: si la tierra es buena, si lloverá lo suficiente o si el clima acompañará. Se buscan guías técnicas, se pregunta al vecino y se hacen cálculos optimistas sobre los ingresos por hectárea.

Pero este enfoque es incompleto y arriesgado. Tratar la diversificación como una simple decisión de siembra es como construir una casa empezando por el tejado. Se ignoran los pilares fundamentales que sostienen cualquier proyecto exitoso: el mercado, las finanzas y la estrategia. El verdadero desafío no es que la planta crezca, sino que el negocio prospere. La mayoría de los fracasos no ocurren por una mala cosecha, sino por una mala planificación empresarial.

Y si la clave no estuviera en encontrar el cultivo «mágico», sino en aplicar una metodología de negocio rigurosa a cualquier cultivo que elijas? Este manual propone un cambio de paradigma: tratar el lanzamiento de un nuevo cultivo no como una aventura agrícola, sino como la creación de una startup. Te guiaremos paso a paso para que actúes como un verdadero CEO de tu explotación, un emprendedor que valida su idea, mide los riesgos y asegura la rentabilidad antes de poner la primera planta en la tierra.

A lo largo de este artículo, desglosaremos el proceso en una hoja de ruta clara y lógica. Partiremos de la validación técnica del terreno, pero rápidamente pasaremos a la estructura de costes, el análisis de las modas del mercado, la importancia crítica de los contratos y las estrategias para sobrevivir financieramente hasta ver los primeros beneficios. Finalmente, integraremos todo en un plan de viabilidad sólido que no solo convenza al banco, sino que, más importante aún, te convenza a ti mismo.

¿Se dará bien en mi tierra? El test de viabilidad agronómica en 5 pasos antes de plantar un nuevo cultivo

Antes de pensar en mercados o finanzas, la primera pregunta es la más terrenal de todas: ¿es mi explotación apta para este nuevo cultivo? Un error en esta fase inicial puede condenar el proyecto antes de empezar. No se trata solo de tener «buena tierra», sino de realizar una due diligence agronómica completa, un análisis técnico que vaya más allá de la intuición. Este chequeo previene inversiones desastrosas y sienta las bases de la productividad futura. La viabilidad agronómica no es una opinión, es una suma de datos objetivos sobre tu finca.

Esta evaluación debe considerar no solo el presente, sino el futuro. Por ejemplo, es fundamental consultar las proyecciones climáticas de organismos como la AEMET para evaluar la viabilidad a 20 años vista, especialmente en un contexto de cambio climático. Además, la normativa actual es un factor clave. La compatibilidad del nuevo cultivo con los ecorregímenes de la Política Agraria Común (PAC) puede impactar directamente en la rentabilidad, ya que, según el Plan Estratégico de la PAC 2023-2027, se destinan 1.107,49 millones de euros anuales a estas prácticas, y una mala elección podría dejarte fuera de importantes ayudas.

El Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) ha demostrado la importancia de estos análisis en sus ensayos.

Estudio de caso: La experiencia del ITACyL con cultivos emergentes

Desde 2017, el ITACyL investiga en su Finca Zamadueñas (Valladolid) cultivos como la quinoa o el trigo sarraceno. Los resultados confirman que, con un análisis previo correcto, estos cultivos no solo tienen una excelente implantación en la región, sino que pueden trabajarse con maquinaria de cereal tradicional y, crucialmente, tienen una demanda hídrica inferior a cultivos de regadío como la patata o el maíz. Un agricultor de la zona que siguió sus recomendaciones reporta: «Lo sembré el 10 de abril y la planta ya tiene 30 centímetros en secano, sin necesidad de abonos ni herbicidas». Esto demuestra que un test de viabilidad riguroso abre la puerta a opciones rentables e inesperadas.

Para sistematizar este análisis, sigue esta hoja de ruta práctica antes de tomar cualquier decisión.

Tu hoja de ruta: El test de viabilidad agronómica en 5 pasos

  1. Auditoría legal del agua: Antes de cualquier inversión, audita tus derechos de agua y revisa la situación legal con la Confederación Hidrográfica correspondiente. Un cultivo con alta demanda hídrica es inviable sin una concesión garantizada.
  2. Análisis edafoclimático: Realiza un análisis profesional de suelo (pH, textura, nutrientes) y cruza los datos con los requerimientos específicos del cultivo. Compara las horas de frío, las temperaturas medias y el riesgo de heladas de tu zona con los límites de la variedad elegida.
  3. Compatibilidad con la PAC: Evalúa cómo encaja el nuevo cultivo en los ecorregímenes. ¿Te permite acceder a ayudas por rotación de cultivos, cubiertas vegetales o espacios de biodiversidad? Calcula el impacto en tus ayudas disponibles.
  4. Análisis de riesgos fitosanitarios: Investiga las plagas y enfermedades endémicas de tu región que podrían afectar al nuevo cultivo. Considera amenazas emergentes y cuarentenarias, como la Xylella fastidiosa, y si tu zona está declarada como libre o de riesgo.
  5. Proyecciones climáticas a largo plazo: No pienses solo en el próximo año. Consulta las proyecciones de la AEMET para tu comarca. ¿Será viable el cultivo con un aumento de 1.5°C de temperatura media? ¿Habrá suficiente agua disponible en 20 años?

Plantar un cultivo leñoso: la guía financiera para calcular cuánto te costará y cuándo empezarás a ganar dinero

Una vez confirmada la viabilidad agronómica, llega el momento de la verdad financiera. Aquí es donde el optimismo debe dejar paso a la calculadora. Lanzar un cultivo leñoso es una inversión a largo plazo con un periodo inicial de fuertes desembolsos y cero ingresos. Entender la estructura de costes de implantación y estimar de forma realista el periodo de retorno de la inversión (ROI) es lo que diferencia un proyecto sólido de una aventura abocada al fracaso. Tienes que pensar como un director financiero, no solo como un agricultor.

Los costes iniciales van mucho más allá de comprar las plantas. Incluyen la preparación del terreno, la instalación del sistema de riego, los postes y alambres, la maquinaria específica y la mano de obra inicial. A esto se suman los costes de mantenimiento anuales (poda, tratamientos, fertilización, agua, seguros) durante los años improductivos. Un error común es subestimar estos gastos, lo que provoca problemas de tesorería antes incluso de la primera cosecha. En España, donde se mantiene la mayor superficie mundial de almendro en 2024 con 766.071 hectáreas, existen modelos muy estudiados para calcular estos costes.

Agricultor revisando documentos financieros con plantación joven de almendros al fondo

Como se puede apreciar, la planificación financiera es un ejercicio de concentración y detalle. No hay lugar para la improvisación. La comparativa entre diferentes opciones debe ser exhaustiva, poniendo en la balanza no solo la inversión inicial, sino también la necesidad de agua, un recurso cada vez más escaso y caro.

El siguiente cuadro compara dos de los cultivos leñosos más populares en España, mostrando las métricas financieras clave que debes analizar. Estos números son orientativos y deben ser ajustados a las condiciones específicas de tu explotación y tu región.

Comparativa de rentabilidad: Almendro vs. Aguacate en España
Criterio Almendro (Castilla-La Mancha) Aguacate (Axarquía)
Inversión inicial/ha 5.000-8.000 € 12.000-15.000 €
Ingreso medio/ha 10.000 € 12.000 €
Entrada en producción 3er año (superintensivo) 3-4 años
Necesidad hídrica 5.000-6.000 m³/ha 8.000-10.000 m³/ha
Periodo retorno inversión 5-6 años (regadío) 6-7 años

La fiebre del pistacho (o del aguacate): cómo saber si un cultivo de moda es una oportunidad de oro o una burbuja a punto de estallar

El sector agrícola es propenso a las fiebres. Hubo la del kiwi en los 80, la de la naranja tardía en los 90 y, más recientemente, la del pistacho o el aguacate. Cuando un cultivo se pone de moda, los precios suben y las historias de éxito se multiplican, creando una presión casi irresistible para unirse a la tendencia. Sin embargo, como CEO de tu explotación, tu trabajo es separar la oportunidad de mercado real de la burbuja especulativa. Plantar en el pico de una burbuja puede ser ruinoso cuando esta estalla y los precios se desploman, dejándote con una inversión a 30 años que nunca será rentable.

La clave para diferenciar una tendencia sólida de una moda pasajera está en los datos. Una demanda real y sostenida se refleja en múltiples indicadores, no solo en un precio alto puntual. Hay que analizar el crecimiento de la superficie, los volúmenes de producción, los canales de consumo y la competencia internacional. Por ejemplo, en el caso del pistacho, no solo es que el precio del pistacho muestra una estabilidad notable en torno a los 5,15 €/kg, sino que la producción y la demanda crecen de la mano.

Es fundamental analizar si la demanda es estructural o coyuntural. ¿El producto se ha integrado en los hábitos de consumo (como el aguacate en el desayuno)? ¿Existe una industria transformadora detrás que lo requiere como materia prima? ¿O el precio alto se debe a una mala cosecha temporal en un país competidor como Irán o California?

Estudio de caso: ¿Es el boom del pistacho español una burbuja?

Los datos sugieren que no. La producción en España alcanzó las 4.500 toneladas en 2023, un 50% más que el año anterior, y la superficie ha crecido un 300% en los últimos cinco años. Sin embargo, este crecimiento responde a una demanda interna y europea insatisfecha, que hasta ahora dependía de importaciones. El índice de crecimiento sostenido desde 2018 muestra un incremento del 176.5% en 2024. Esto, sumado a la existencia de contratos a largo plazo con cooperativas, indica una consolidación de mercado más que una burbuja especulativa.

Para evaluar cualquier cultivo de moda, aplica un filtro de escepticismo informado y busca estas señales de alarma:

  • Crecimiento explosivo de la oferta sin un canal de venta claro: Si se plantan miles de hectáreas pero nadie habla de quién las va a comprar, procesar o exportar.
  • Dependencia de un único mercado o cliente: Si la rentabilidad depende de que un solo país siga comprando al mismo precio.
  • Marketing basado en «hacerse rico rápido»: Si los promotores del cultivo venden más un estilo de vida que un plan de negocio.
  • Ausencia de barreras de entrada: Si cualquiera puede empezar a producirlo sin una inversión o conocimiento significativo, la sobreproducción y la caída de precios son casi seguras.

No plantes ni una sola hectárea sin antes tener un contrato: por qué asegurar la venta es el primer paso

Esta es quizás la regla de oro del CEO agrícola, el principio que rompe con la mentalidad tradicional de «producir primero, vender después». En un proyecto de inversión a largo plazo como un cultivo leñoso, plantar sin tener un contrato o un acuerdo comercial sólido es el equivalente a navegar sin brújula. Asegurar la venta no es el último paso del proceso, es el primero. Es la validación definitiva de tu plan de negocio, la prueba de que no solo tienes un producto, sino también un mercado.

Un contrato con una cooperativa, un gran distribuidor o la industria transformadora ofrece múltiples ventajas. Primero, te da previsibilidad de ingresos. Aunque el precio no sea el más alto del mercado, te protege de la volatilidad y te permite hacer proyecciones financieras fiables. Segundo, te da acceso a su conocimiento técnico y a economías de escala en la compra de insumos. Tercero, y cada vez más importante, es una exigencia para la financiación y para ciertas normativas.

Manos firmando contrato agrícola con almendras sobre la mesa

La firma de un contrato es el acto que transforma una plantación en un negocio viable. No es una mera formalidad, es la piedra angular de la seguridad del proyecto. De hecho, la nueva PAC está reforzando esta idea. La falta de formalización en las relaciones comerciales puede tener consecuencias directas, llegando a suponer hasta un 20-30% de penalización en ayudas PAC en ciertos supuestos, como la justificación de la disponibilidad de parcelas.

Buscar activamente estos acuerdos antes de la plantación cambia tu posición de ser un simple oferente de materia prima a ser un socio estratégico. Para ello, debes preparar un dossier profesional de tu proyecto:

  • Presenta tu estudio de viabilidad agronómica: demuestra que producirás con calidad.
  • Detalla tu plan de plantación: variedades, marcos, estimación de cosecha por año.
  • Propón un modelo de colaboración: ¿un precio fijo?, ¿un precio ligado a un índice de mercado?, ¿compromisos de calidad?

No esperes a que vengan a buscarte. Identifica a los potenciales compradores de tu comarca o a nivel nacional y preséntales tu proyecto. Una respuesta positiva de ellos es la luz verde más importante que recibirás.

Cómo sobrevivir financieramente hasta la primera cosecha de tu nuevo cultivo

Has validado la tierra, tienes los números y has asegurado un comprador. Ahora te enfrentas al reto más duro para cualquier startup: el «valle de la muerte». Este es el término que se usa en el mundo emprendedor para describir el periodo en el que una empresa gasta dinero para desarrollarse pero todavía no genera ingresos. En agricultura, es el tiempo que transcurre desde la plantación hasta la primera cosecha rentable, que en cultivos leñosos puede ser de 3 a 7 años. Sobrevivir a este desierto financiero requiere una estrategia de tesorería impecable.

La primera línea de defensa es tener un Fondo de Maniobra bien calculado y provisionado. Esto significa tener liquidez suficiente para cubrir todos los gastos de mantenimiento (agua, tratamientos, mano de obra, seguros, etc.) durante los años improductivos. Confiar en que «ya saldrá de algún sitio» es la receta para el desastre. Pero además del ahorro, existen estrategias activas para generar flujos de caja puente que te ayuden a cruzar el valle.

Caso práctico: Cultivos de ciclo corto como fuente de ingresos puente

Una estrategia muy efectiva es intercalar cultivos de ciclo corto en las calles de la plantación leñosa mientras los árboles crecen. Por ejemplo, la colza se presenta como una opción económica que puede generar rendimientos de 340-355 euros por hectárea. Otra alternativa innovadora es la camelina, promovida por empresas como Camelia Company con contratos garantizados para la producción de bioqueroseno. Sembrar estos cultivos anuales permite generar ingresos desde el primer año, aliviando la presión sobre la tesorería y haciendo el «valle de la muerte» mucho más llevadero.

Además de los ingresos por cultivos puente, es vital optimizar el acceso a todas las ayudas públicas disponibles. La PAC ofrece varias líneas de apoyo que pueden ser un salvavidas durante esta fase. La clave es solicitarlas de forma proactiva y entender sus plazos.

Aquí tienes una lista de estrategias de supervivencia financiera que todo CEO agrícola debe considerar:

  • Combinar con cultivos de ciclo corto: Plantar hortícolas, leguminosas o cereales de invierno en las calles de la plantación joven para generar ingresos anuales.
  • Optimizar las ayudas de la PAC: Solicitar la Ayuda Básica a la Renta para la Sostenibilidad (ABRS), que supone aproximadamente el 51% de las ayudas directas, y otras ayudas desacopladas a las que tengas derecho.
  • Aprovechar las ayudas a Jóvenes Agricultores: Si cumples los requisitos de edad e incorporación, estas ayudas pueden suponer una inyección de capital crucial al inicio del proyecto.
  • Desarrollar servicios de agroturismo: Aprovecha la novedad de tu cultivo para ofrecer visitas guiadas, talleres de poda o programas de «apadrinamiento de árboles». Puede generar ingresos extra y crear una marca.
  • Solicitar anticipos de ayudas: La normativa de la PAC permite solicitar hasta un 75% de anticipo en ayudas de desarrollo rural, pagaderos entre octubre y noviembre, lo que puede ser un balón de oxígeno para la tesorería.

Estudio de mercado para tu producto agrícola: cómo demostrar con datos (y no con optimismo) que lo vas a vender todo

Si asegurar un contrato es el qué, hacer un estudio de mercado es el porqué. Es el proceso que te permite entender la demanda, identificar a tus clientes, analizar a tu competencia y, en definitiva, demostrar con datos objetivos que tu producto tiene un lugar en el mercado. Un estudio de mercado no es un ejercicio de optimismo, es una investigación rigurosa que sustituye la esperanza por la evidencia. Es lo que te permite argumentar, ante un banco o un socio, por qué vas a vender toda tu producción y a qué precio.

El mercado no es una entidad abstracta. Está compuesto por canales de distribución (cooperativas, Mercas, industria, exportación), competidores (locales e internacionales) y consumidores finales con sus propias preferencias. Tu trabajo es mapear este ecosistema. Por ejemplo, si vas a plantar almendras, no basta con saber que el precio es bueno; debes saber quiénes son los principales compradores. Un análisis de los destinos de exportación revela dónde está la demanda más fuerte y creciente.

El siguiente cuadro, basado en datos de mercado, muestra la importancia de los mercados europeos para los frutos secos españoles y la aparición de nuevos mercados como China.

Destinos de exportación de frutos secos españoles 2024
País destino % Volumen exportación Productos principales Tendencia 2024
Alemania 25% Almendra grano ↑ +18%
Francia 22% Almendra, pistacho ↑ +15%
Italia 18% Almendra grano → Estable
China 5% Almendra premium ↑ Nuevo mercado
Reino Unido 8% Frutos secos mixtos ↑ +10%

Esta información te permite afinar tu estrategia: quizás debas enfocarte en una variedad de almendra demandada en Alemania o explorar cómo acceder al mercado francés. Además, es vital monitorizar las tendencias de precios. Por ejemplo, datos recientes muestran un 33% de incremento en precios desde septiembre 2024 para la almendra, alcanzando valores superiores a 5,70 €/kg gracias a la fuerte demanda europea. Esto valida la rentabilidad del proyecto.

Plan de acción: tu estudio de mercado en 5 pasos

  1. Mapeo de canales de distribución: Identifica y contacta a los principales compradores potenciales en tu zona: cooperativas, mayoristas en Mercas, industria transformadora y exportadores. Entiende sus requisitos de volumen, calidad y calendario.
  2. Análisis de precios de referencia: Utiliza fuentes oficiales como el Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía o el MAPA para obtener series históricas de precios. Calcula tu precio mínimo de rentabilidad y compáralo con la media de los últimos 5 años.
  3. Inteligencia competitiva: Visita supermercados y tiendas especializadas. Analiza los productos competidores: ¿qué origen tienen (nacional o importado)?, ¿qué formatos y packaging usan?, ¿a qué precio se venden al consumidor final?
  4. Análisis de tendencias de consumo: Usa herramientas como Google Trends para analizar el interés por tu producto a lo largo del tiempo y por Comunidades Autónomas. ¿Es una moda estacional o un interés creciente y estable?
  5. Validación directa con el consumidor: Si tu modelo es de venta directa, realiza encuestas en mercados locales. Pregunta sobre el interés en tu producto, el «precio psicológico» que estarían dispuestos a pagar y qué valoran más (ecológico, proximidad, variedad).

Manzanas vs. peras: cómo usar el cálculo del margen bruto para decidir qué cultivo es más rentable plantar

Cuando te enfrentas a la decisión final entre dos o más cultivos viables, la intuición no es suficiente. Necesitas una herramienta objetiva para comparar «manzanas con peras». Esa herramienta es el cálculo del Margen Bruto. El margen bruto es la diferencia entre los ingresos que genera un cultivo y los costes variables directamente asociados a su producción (semillas, fertilizantes, fitosanitarios, mano de obra temporal, etc.). Es, en esencia, el dinero que te queda por cada hectárea para cubrir tus costes fijos (maquinaria, seguros, tu propio sueldo) y generar beneficio.

Calcular el margen bruto te permite comparar la rentabilidad intrínseca de cada cultivo en igualdad de condiciones. Sin embargo, un análisis de CEO agrícola va un paso más allá. No solo calcula el margen bruto, sino que lo ajusta en función de factores críticos como el riesgo y el consumo de recursos. En un país como España, con una creciente escasez de agua, calcular el margen bruto por metro cúbico de agua consumida es tan o más importante que por hectárea. Hay cultivos que, aunque generen menos por hectárea, son mucho más rentables por cada gota de agua que utilizan. Por ejemplo, estudios recientes señalan que el azafrán genera 15.000 €/ha con mínimo consumo hídrico, convirtiéndolo en uno de los cultivos con mejor ratio de rentabilidad por agua.

Análisis comparativo: Almendro en secano vs. regadío

El margen bruto también permite analizar diferentes modelos para un mismo cultivo. En España, las 120.000 hectáreas de almendro en regadío se consideran «profesionales», con rendimientos de hasta 2.500 kg de pepita/ha y una rentabilidad neta de 4.000-5.000 €/ha. En cambio, las 630.000 ha de secano a menudo no cubren costes. El retorno de la inversión en regadío es de 5-6 años, pero exige una dotación de agua de 5.000-6.000 m³/ha. El secano puede tardar 7-8 años en ser rentable. El cálculo del margen bruto, ajustado por la inversión en riego y el coste del agua, es clave para decidir qué modelo es el adecuado para cada explotación.

Para una decisión verdaderamente estratégica, debes crear una tabla de «margen bruto ajustado al riesgo», que pondere el resultado económico en función de la probabilidad de eventos adversos, como la sequía, las heladas o la volatilidad de los precios.

Comparativa de márgenes brutos ajustados al riesgo 2024
Cultivo Margen bruto €/ha Riesgo sequía Riesgo heladas Volatilidad precios Margen ajustado
Azafrán 15.000 Bajo Medio Bajo 13.500
Aguacate 12.000 Alto Alto Medio 9.000
Almendro regadío 10.000 Medio Medio Alto 7.500
Pistacho 8.000 Bajo Bajo Bajo 7.200

Puntos clave a recordar

  • La viabilidad agronómica es solo el primer filtro; la viabilidad económica y de mercado son las decisivas.
  • La venta se asegura antes de plantar. Un contrato es tu mayor garantía de éxito y la validación final de tu plan.
  • El plan financiero debe contemplar explícitamente cómo sobrevivir al «valle de la muerte»: los años sin ingresos hasta la primera cosecha.
  • La rentabilidad no se mide solo en €/hectárea, sino también en €/m³ de agua y ajustada por el riesgo.

El plan de viabilidad que no solo aprueba el banco, sino que te convence a ti mismo de que tu proyecto es un éxito

Llegamos al final de la hoja de ruta, el punto donde todas las piezas del puzle encajan. El plan de viabilidad no es un mero trámite burocrático para pedir un crédito. Es tu documento estratégico maestro, la síntesis de toda tu investigación y análisis. Es el guion que dirigirá tus acciones en los próximos años y, lo más importante, es la herramienta que debe convencerte a ti, el CEO agrícola, de que tu proyecto es sólido, rentable y resiliente.

Un buen plan de viabilidad integra todos los capítulos que hemos recorrido: el análisis agronómico, el estudio financiero, la validación de mercado, la estrategia comercial y la comparativa de rentabilidad. Pero va un paso más allá: debe incluir un plan de contingencia. ¿Qué harás si una helada tardía arruina la cosecha? ¿Cuál es tu plan B si tu comprador principal quiebra? ¿A qué precio mínimo venderías para no perder dinero? Pensar en los peores escenarios no es ser pesimista, es ser un estratega.

La historia agrícola española está llena de lecciones sobre la importancia de esta planificación. El análisis de ciclos de cultivos de moda, como el kiwi o la naranja tardía, muestra un patrón claro: tras un boom inicial, siempre llega una fase de estabilización o caída de precios. Los agricultores que sobrevivieron y prosperaron no fueron los que llegaron primero, sino los que tenían planes de viabilidad sólidos, diversificaron sus mercados y se diferenciaron por la calidad.

Tu plan de viabilidad debe ser un documento vivo. No se escribe y se guarda en un cajón. Debe incluir puntos de control trimestrales o anuales para comparar tus proyecciones con los resultados reales. ¿Estás cumpliendo los objetivos de producción? ¿Los costes se ajustan a lo previsto? ¿El precio de mercado es el esperado? Si hay desviaciones significativas, es el momento de activar tu plan de contingencia o incluso «pivotar»: tomar la difícil pero a veces necesaria decisión de arrancar y cambiar de cultivo si el proyecto demuestra no ser viable. Tu plan debe definir claramente cuáles son los indicadores que activarían esa decisión.

Finalmente, un plan de viabilidad completo incluye un autodiagnóstico honesto:

  • Evaluación de competencias: ¿Tienes las habilidades necesarias para la gestión financiera, la negociación comercial o el marketing? ¿O necesitas formación o contratar a alguien?
  • Test de Convicción Personal: ¿Puedes permitirte financieramente perder el 100% de la inversión inicial si todo sale mal? ¿Tu familia apoya el nivel de riesgo y dedicación que el proyecto requiere?

Ahora que tienes la hoja de ruta completa, desde la tierra hasta el mercado, el siguiente paso es pasar a la acción. Utiliza esta guía para construir tu propio plan de viabilidad, cuestiona cada suposición con datos y prepárate para liderar tu explotación hacia un futuro más rentable y seguro.

Escrito por Elena Gascón, Elena Gascón es una directora de exportación y estratega de marketing con 18 años de experiencia abriendo mercados internacionales para productos agroalimentarios españoles.