Publicado el mayo 17, 2024

La rentabilidad en agricultura ecológica no reside en sustituir insumos, sino en convertirse en un arquitecto de la fertilidad que gestiona procesos biológicos.

  • El suelo no es un sustrato inerte, sino un ecosistema vivo cuyo capital biológico se puede incrementar activamente a través de las plantas.
  • La biodiversidad funcional (setos, fauna auxiliar) no es un coste, sino una inversión que reduce la dependencia de tratamientos y aumenta la resiliencia.

Recomendación: Deje de pensar en qué productos están permitidos y empiece a diseñar su finca como un sistema que genera su propia fertilidad, controla sus plagas y gestiona su agua.

Para muchos agricultores, la transición a la agricultura ecológica se presenta como un laberinto de normativas, una lista interminable de lo que «no se puede hacer». El foco parece estar permanentemente en el sello, en cumplir con el papeleo para acceder a un mercado con mejores precios y a las ayudas de la PAC. Se habla de insumos permitidos, de periodos de conversión y de auditorías. Pero este enfoque, aunque necesario, se queda en la superficie y a menudo conduce a la frustración: fincas que cumplen la norma pero no prosperan, agricultores que se sienten maniatados y producciones que no alcanzan su potencial.

La realidad es que la agricultura ecológica es, ante todo, agronomía de vanguardia. Es la ciencia y el arte de trabajar con la naturaleza, no contra ella. ¿Y si la clave no fuera simplemente sustituir un fertilizante químico por uno orgánico permitido, sino crear un sistema donde el suelo mismo nutre a la planta? ¿Y si en lugar de buscar un pesticida «eco», fomentáramos un ejército de aliados en nuestra propia finca que mantuviera las plagas a raya? Este es el cambio de paradigma que diferencia a un simple tenedor de un sello de un verdadero agricultor ecológico rentable y resiliente.

Este manual se aleja de las prohibiciones para centrarse en los principios. No le daremos una receta, sino las herramientas para que usted se convierta en el «arquitecto de la fertilidad» de su propia tierra. Exploraremos cómo el suelo vivo, la biodiversidad funcional y la gestión inteligente de los ciclos naturales son los verdaderos pilares de una producción ecológica exitosa y sostenible, especialmente en el contexto del clima español. Porque producir en ecológico no es cultivar con las manos atadas; es cultivar con el cerebro y el ecosistema a pleno rendimiento.

A lo largo de este artículo, desglosaremos los modelos de producción, el proceso de certificación, y profundizaremos en las estrategias agronómicas fundamentales para gestionar la fertilidad, las plagas y las adventicias. También analizaremos las ayudas disponibles y, lo más importante, cómo convertir su finca en un motor de regeneración de suelo, agua y biodiversidad.

Ecológico, integrado, regenerativo: aclara tus dudas y entiende qué significa cada modelo de producción

El campo español es un mosaico de enfoques productivos, y la terminología puede ser confusa. Entender las diferencias es el primer paso para tomar una decisión informada. La agricultura ecológica certificada es un modelo reglado por normativa europea que prohíbe el uso de químicos de síntesis. La producción integrada, por su parte, es un punto intermedio: busca reducir el uso de agroquímicos, pero permite su aplicación de forma justificada y controlada. Finalmente, la agricultura regenerativa no es un sello, sino una filosofía y un conjunto de prácticas enfocadas en un objetivo principal: mejorar activamente la salud del ecosistema, especialmente el suelo. Lo interesante es que no son excluyentes. Un agricultor puede tener una finca certificada en ecológico y, al mismo tiempo, aplicar principios regenerativos para ir un paso más allá en la construcción de fertilidad.

El crecimiento del sector en España es innegable. Hoy ya contamos con casi 2.944.941 hectáreas dedicadas a producción ecológica en España, lo que ya supone el 12,31% de la Superficie Agraria Útil (SAU) total del país. Este dato no es una moda, sino una tendencia consolidada que responde a la demanda del mercado y a la creciente conciencia sobre la sostenibilidad.

Para un agricultor en España, la elección del modelo tiene implicaciones prácticas y económicas directas, desde la inversión inicial hasta el sobreprecio que puede obtener en el mercado. El siguiente cuadro comparativo ofrece una visión pragmática de las características de cada modelo en el contexto español.

Matriz de decisión práctica para agricultores españoles: comparativa de modelos productivos
Modelo Inversión inicial Coste certificación anual Dependencia insumos Resiliencia sequía Premium mercado (%)
Ecológico certificado Media-alta 600-2000€ Baja Alta 20-40%
Integrado Media 300-800€ Media Media 5-15%
Regenerativo Alta inicial Variable Muy baja Muy alta 15-30%

El caso de Antonio Ruiz en Ejea de los Caballeros (Zaragoza) es un ejemplo paradigmático. Pionero en Aragón, transformó sus 42 hectáreas combinando la certificación ecológica con prácticas regenerativas. Este modelo híbrido le permite no solo acceder al mercado premium del sello ecológico, sino también construir un capital biológico en su suelo que le otorga una mayor resiliencia y rentabilidad a largo plazo, demostrando que la sinergia entre modelos es a menudo el camino más inteligente.

El camino hacia el sello ecológico: la guía completa del proceso de certificación, paso a paso

Obtener la certificación ecológica es un proceso administrativo riguroso, pero perfectamente abordable con una buena planificación. Es el pasaporte para poder usar el sello ecológico europeo y comunicar legalmente al consumidor que su producto cumple con la normativa. Este camino, conocido como «periodo de conversión», suele durar entre dos y tres años, dependiendo del tipo de cultivo. Durante este tiempo, el agricultor debe aplicar todas las prácticas ecológicas, aunque aún no pueda vender su producción como «eco». Es una fase de inversión y aprendizaje, donde se asientan las bases del nuevo sistema de manejo.

El proceso comienza con la elección de un organismo de control autorizado en su comunidad autónoma (como el CAAE en Andalucía, el CCPAE en Cataluña o el CAECyL en Castilla y León). Este organismo será su guía y supervisor durante todo el proceso. Implica preparar una documentación detallada, que funciona como el «plan de negocio» de su finca en ecológico: registros de parcelas, plan de fertilización, gestión de plagas, origen de semillas y un largo etcétera. Tras la solicitud, un técnico realizará una auditoría inicial in situ para verificar que la finca está en condiciones de iniciar la conversión.

Línea temporal visual mostrando las etapas del proceso de certificación ecológica durante tres años

Es crucial entender este proceso no como un mero trámite, sino como una hoja de ruta para la transformación de la finca. Cada registro, cada planificación, es una oportunidad para pensar de forma sistémica. La clave del éxito no está en los papeles, sino en el campo. Los pasos administrativos son la consecuencia de un manejo agronómico bien ejecutado. A continuación, se detallan los pasos clave para obtener la certificación en España:

  1. Evaluación previa: Autodiagnóstico honesto para ver si se cumplen los requisitos básicos de la producción ecológica.
  2. Contacto con la certificadora: Elegir y contactar con un organismo de control acreditado en su Comunidad Autónoma.
  3. Preparación de la documentación: Recopilar y organizar todos los registros de producción, etiquetado, lista de proveedores y la planificación anual del manejo de la finca.
  4. Solicitud formal: Presentar la solicitud y recibir un presupuesto personalizado según las características de la explotación.
  5. Auditoría inicial: Recibir la visita de un técnico de control que evaluará in situ el cumplimiento de la normativa.
  6. Periodo de conversión: Mantener las prácticas ecológicas durante 2 o 3 años bajo supervisión, antes de poder usar el sello.
  7. Certificación definitiva: Una vez superado el periodo de conversión y las auditorías anuales, se obtiene el certificado y el derecho a usar el sello ecológico.

¿De dónde saco el nitrógeno? Cómo alimentar a tus cultivos sin usar fertilizantes químicos

Esta es la pregunta del millón para todo agricultor que inicia la transición. Acostumbrados a la respuesta inmediata de los fertilizantes de síntesis, la nutrición en ecológico parece un desafío insuperable. La solución, sin embargo, no está en buscar un «saco eco» que sustituya a la urea, sino en entender que la fertilidad no se compra, se construye. El secreto está en el suelo, concretamente en la materia orgánica. Un suelo vivo, rico en carbono, es una despensa de nutrientes que se liberan de forma gradual y equilibrada. No solo eso, sino que actúa como una esponja. En un clima como el español, este dato es revelador: los estudios demuestran que un aumento del 1% de materia orgánica permite almacenar hasta 170.000 litros de agua adicionales por hectárea.

Entonces, la pregunta cambia: ¿cómo aumento la materia orgánica y fomento los ciclos naturales del nitrógeno? Aquí es donde el agricultor se convierte en un arquitecto de la fertilidad. Las herramientas principales son:

  • Abonos verdes y cubiertas vegetales: Cultivar leguminosas (vezas, yeros, guisantes) que fijan el nitrógeno atmosférico en el suelo gracias a su simbiosis con bacterias del género Rhizobium. Al segarlas e incorporarlas, se aporta nitrógeno y, sobre todo, carbono que alimentará la vida del suelo.
  • Compostaje y estiércol: Transformar los «residuos» de la finca (restos de cosecha, estiércol) en un recurso de altísimo valor. Un compost maduro es un inoculante de vida y un fertilizante de liberación lenta.
  • Rotación de cultivos: Alternar cultivos exigentes en nitrógeno (como el trigo o el maíz) con cultivos que lo aportan (leguminosas) o que exploran diferentes profundidades del suelo, evitando el agotamiento.
  • Integración ganadera: «Cerrar el ciclo» es el principio fundamental. El pastoreo controlado es una de las herramientas más potentes. El animal come la hierba y devuelve al suelo un fertilizante de primera calidad (estiércol y orina), lleno de nutrientes y microbiología.

Estudio de caso: Integración ganadera en Bañón (Teruel)

Marcos Garcés, en su finca de 400 hectáreas, ha demostrado el poder de la sinergia entre agricultura y ganadería. Su sistema de pastoreo rotacional con ovejas de raza autóctona en sus parcelas de cereal ecológico no solo aporta entre 30 y 40 kg de nitrógeno por hectárea a través del estiércol, sino que ha reducido sus costes de desbroce mecánico en un 70%. Además, genera un ingreso adicional de 200-300€/ha por la venta de corderos, haciendo su explotación mucho más rentable y resiliente a las sequías de Teruel.

El arsenal del agricultor ecológico: las estrategias más eficaces para controlar plagas y enfermedades sin químicos de síntesis

La segunda gran preocupación del agricultor en conversión es el control sanitario. Sin el «botiquín» de fitosanitarios de síntesis, ¿cómo proteger la cosecha? De nuevo, la respuesta no está en sustituir un producto por otro, sino en un cambio de enfoque: pasar de la lucha directa a la prevención y el equilibrio. Un agricultor ecológico no es un «exterminador de plagas», sino un «gestor de poblaciones». Su objetivo no es erradicar el 100% de un insecto o un hongo, sino mantener sus poblaciones por debajo del umbral de daño económico, fomentando para ello a sus depredadores naturales.

El verdadero arsenal del agricultor ecológico es la biodiversidad funcional. Consiste en diseñar la finca para que sea un hogar acogedor para la fauna auxiliar: insectos depredadores (mariquitas, sírfidos, crisopas), parasitoides, aves insectívoras y murciélagos. Esto se consigue creando «infraestructuras ecológicas»:

  • Setos vivos: Plantar lindes con especies arbustivas autóctonas que ofrecen refugio y alimento a la fauna auxiliar durante todo el año.
  • Cubiertas florales: Sembrar bandas de flores entre las líneas de cultivo que atraen a polinizadores y depredadores.
  • Charcas y puntos de agua: Crean microclimas y son vitales para anfibios y libélulas, grandes depredadores de larvas de mosquito.
  • Cajas nido y posaderos: Fomentan la presencia de aves rapaces (control de roedores) y murciélagos (un solo individuo puede comer miles de insectos en una noche).
Detalle macro de mariquita depredando pulgones en hoja de olivo con fondo de seto florido

El caso de Carlos Álvarez en Buñuel (Navarra) es un ejemplo magistral. En su finca con 85 productos diferentes, ha creado un ecosistema donde la biodiversidad ha reducido la necesidad de tratamientos en un 80%. Implementó setos, charcas y cubiertas específicas, logrando incluso un control efectivo de los vectores de la temida Xylella fastidiosa en la Comunidad Valenciana. Lejos de ser un gasto, esta estrategia es una inversión altamente rentable, como demuestra el siguiente análisis.

Análisis económico: biodiversidad vs. tratamientos ecológicos permitidos a 5 años
Concepto Inversión biodiversidad Tratamientos eco (cobre/azufre) Diferencia 5 años
Año 1 2.500€/ha (setos, refugios) 400€/ha -2.100€
Años 2-5 100€/ha mantenimiento 400€/ha anuales +1.200€
Total 5 años 2.900€/ha 2.000€/ha -900€
Beneficios extra +15% polinización 0 +300€/ha año
Balance final +600€/ha ahorro

La guerra contra las malas hierbas en ecológico: las técnicas que funcionan (y las que no)

La gestión de las hierbas adventicias, o «malas hierbas», es uno de los mayores quebraderos de cabeza en agricultura ecológica. Sin herbicidas, el control parece una batalla perdida y un gasto ingente en gasóleo y horas de trabajo. Pero aquí es donde el agricultor-maestro aplica su conocimiento más profundo. El primer paso es dejar de verlas como un enemigo a exterminar y empezar a entenderlas. Las hierbas no son el problema, son el síntoma de un desequilibrio en el suelo. Son las «bioindicadoras».

Cada especie de hierba nos da una pista valiosísima sobre el estado de nuestro suelo. Una abundancia de correhuela nos grita que el suelo está compactado; la grama nos habla de alcalinidad; el cenizo, de un exceso de nitrógeno. Aprender a leer estas señales transforma la «guerra» en un «diálogo». En lugar de pasar la grada una y otra vez para eliminar la correhuela (lo que a menudo la propaga más), el agricultor-arquitecto optará por un subsolado o por sembrar cultivos de raíz pivotante (como el nabo forrajero) que descompacten el suelo de forma natural. Al corregir la causa, el síntoma (la hierba) pierde fuerza.

Guía práctica de bioindicadores: qué revelan las hierbas sobre tu suelo

  1. Correhuela abundante: Indica suelo compactado y con falta de aireación. La solución no es arar más, sino mejorar la estructura con raíces profundas o un subsolado estratégico.
  2. Amapolas dominantes: Señal de un suelo suelto, fértil y con buena estructura. Es un buen indicador, ¡no luche contra ellas si no compiten directamente en la línea de siembra!
  3. Cenizo excesivo: Alerta de un exceso de nitrógeno y materia orgánica sin descomponer. Indica la necesidad de reducir los aportes frescos o usar compost más maduro.
  4. Grama persistente: Suele aparecer en suelos con tendencia a la alcalinidad y desequilibrio de calcio/magnesio. La solución pasa por incorporar materia orgánica ácida.
  5. Cola de caballo: Es un claro indicador de suelos con mal drenaje, encharcamiento y falta de oxígeno. Hay que mejorar la estructura y la infiltración.

Más allá de la lectura del suelo, existen técnicas de manejo directo muy eficaces. El falso lecho de siembra, las gradas de púas flexibles, las binadoras mecánicas de precisión y, sobre todo, el uso de cubiertas vegetales que ocupan el nicho ecológico antes que las adventicias, son herramientas clave. De nuevo, la integración ganadera se revela como una estrategia ganadora. El pastoreo rotacional dirigido permite controlar las hierbas en su momento óptimo de crecimiento, aportando fertilidad al mismo tiempo.

En Granada, Miguel Ángel Gómez ha reducido el uso de maquinaria para el control de adventicias en sus almendros en un 85% gracias al pastoreo con ovejas. Utilizando un pastor eléctrico móvil, dirige al rebaño para que desbroce de forma selectiva, ahorrando 102 litros de combustible por hectárea al año y generando 8.000€ de ingresos extra por la venta de corderos. No es magia, es inteligencia ecosistémica aplicada.

¿Te pasas a ecológico? Todas las ayudas que puedes solicitar para que la transición sea más rentable

La decisión de convertir una finca a producción ecológica es agronómica y filosófica, pero también es una decisión empresarial. Afortunadamente, en el marco de la Política Agraria Común (PAC) y los programas de desarrollo rural de las comunidades autónomas, existen importantes incentivos económicos que hacen la transición mucho más viable y rentable desde el primer día. Desconocer estas ayudas o no saber cómo combinarlas es dejar una cantidad significativa de dinero sobre la mesa.

El pilar fundamental son las ayudas a la conversión y al mantenimiento de la agricultura ecológica. Estas pagan una prima por hectárea durante los años de conversión (cuando aún no se puede vender como «eco») y una prima, algo menor, en los años siguientes. Pero la clave está en el «apilamiento» de ayudas. La nueva PAC, con su enfoque en los eco-regímenes, abre un abanico de posibilidades para el agricultor ecológico, ya que muchas de sus prácticas inherentes (cubiertas vegetales, rotaciones con leguminosas, pastoreo extensivo) son objeto de ayudas adicionales.

No se trata de cultivar para la subvención, sino de entender que las buenas prácticas agronómicas que mejoran su finca están, además, primadas económicamente. La estrategia consiste en diseñar un plan de manejo que sea agronómicamente sólido y que, a la vez, maximice el cobro de estas ayudas compatibles. Es fundamental consultar las especificidades de su comunidad autónoma, ya que suelen ofrecer ayudas adicionales a las estatales. Aquí se presenta una guía de las principales ayudas que se pueden acumular:

  • Ayuda base a la conversión ecológica: Suele oscilar entre 600 y 900€ por hectárea, pagaderos durante los 2-3 años de conversión.
  • Eco-régimen de cubiertas vegetales: Implementar cubiertas vegetales puede sumar unos 165€/ha adicionales.
  • Eco-régimen de rotación con leguminosas: Introducir leguminosas en la rotación (algo fundamental en ecológico) puede aportar otros 125€/ha.
  • Ayudas autonómicas específicas: Dependiendo de la región y el cultivo, pueden suponer entre 100 y 400€/ha extra.
  • Programas de Desarrollo Rural (PDR): Si es joven agricultor, puede acceder a ayudas a la primera instalación de hasta 70.000€.

La demanda del mercado es el motor final de este cambio, como bien apunta un experto del sector.

La demanda de productos ecológicos ha transformado el sector: ya no se trata únicamente de cumplir con la normativa o acceder a las ayudas europeas, sino de dar respuesta a un consumidor que busca productos cultivados de forma responsable

– Antonio Coca, Informe sobre crecimiento del sector ecológico español

Tus plantas son constructoras de suelo: cómo la fotosíntesis puede regenerar tu tierra a una velocidad que no imaginas

Este es quizás el concepto más revolucionario y poderoso que un agricultor puede asimilar. Hemos sido educados en la idea de que las plantas «comen» del suelo, que lo agotan y que debemos «reponer» los nutrientes que extraen. Esto es solo una verdad a medias. La realidad es que las plantas son el principal motor de creación de suelo. A través de la fotosíntesis, capturan el CO2 del aire y lo transforman en azúcares. Una parte importante de estos azúcares (hasta un 40-60%) no se usa para crear hojas o frutos, sino que es bombeada activamente por las raíces hacia el suelo. Son los llamados exudados radiculares.

Estos exudados son un «pago» en forma de energía líquida que la planta ofrece a la comunidad de microorganismos del suelo (bacterias, hongos, protozoos). A cambio, esta microbiología solubiliza los minerales del suelo haciéndolos asimilables para la planta, la protege de patógenos y, lo más importante, crea agregados estables. Son estos agregados los que dan al suelo su estructura grumosa, su capacidad de infiltrar agua y su color oscuro. En esencia, la planta, a través de la fotosíntesis, está inyectando carbono en el suelo y construyendo su propia fertilidad. El agricultor, por tanto, no es un fertilizador, sino un gestor del motor de la fotosíntesis. Su trabajo es mantener el suelo cubierto de plantas vivas la mayor parte del año para maximizar este proceso.

En Aragón, una zona con pluviometrías bajas, Antonio Ruiz ha demostrado este principio en sus 42 hectáreas. Implementando cubiertas vegetales permanentes adaptadas al secano (festuca, raigrás, veza), ha logrado que su finca inyecte entre 800 y 1200 kg de carbono líquido por hectárea cada año. Tras una década, el resultado es un aumento del 2,1% en materia orgánica, una capacidad de retención de agua un 35% mayor y cosechas estables incluso en años de sequía extrema como 2023. Para medir este progreso, no se necesitan laboratorios caros. Existen pruebas sencillas que cualquier agricultor puede hacer.

Plan de acción: su kit de auto-evaluación de la salud del suelo

  1. Test de infiltración: Clave un cilindro (un trozo de tubería de PVC) unos centímetros en el suelo y mida cuánto tiempo tarda en infiltrarse una cantidad de agua conocida (ej. 1 litro). Objetivo: menos de 5 minutos.
  2. Conteo de lombrices: En varias zonas representativas, coja una palada de tierra (20x20x20cm) y cuente el número de lombrices. Son las ingenieras del suelo. Objetivo: más de 8-10 lombrices por palada.
  3. Prueba de los agregados: Tome un terrón seco del tamaño de un puño y sumérjalo en un bote de cristal con agua. Un suelo sano mantendrá su estructura; uno degradado se deshará como un azucarillo. Objetivo: agregados estables.
  4. Test de compactación: Use una varilla de acero fina y mida hasta qué profundidad puede clavarla en el suelo con la fuerza de su cuerpo. Le indicará dónde está la «suela de labor». Objetivo: penetración fácil hasta 30-40 cm.
  5. Evaluación visual y olfativa: Excave y observe. Un suelo sano es oscuro, tiene una estructura grumosa (como posos de café) y huele a bosque húmedo, no a tierra estancada o a podrido.

A retener

  • La rentabilidad en ecológico no depende de sustituir insumos, sino de gestionar el ecosistema de la finca para que genere su propia fertilidad y resiliencia.
  • El suelo es el activo principal; aumentar su materia orgánica es aumentar la retención de agua, la disponibilidad de nutrientes y la resistencia a la sequía.
  • La biodiversidad funcional (setos, cubiertas) es una inversión rentable que reduce drásticamente la necesidad de tratamientos fitosanitarios.

Agricultura regenerativa: cómo convertir tu finca en un motor de creación de suelo, agua y biodiversidad

Hemos recorrido un camino desde la comprensión de los modelos productivos hasta la ciencia profunda que rige la fertilidad del suelo. La agricultura regenerativa es la culminación de todos estos principios. No es un método más, sino la puesta en práctica de una visión holística donde la finca deja de ser un mero lugar de extracción de alimentos para convertirse en un motor activo de mejora ambiental. Una finca regenerativa no solo produce alimentos sanos y rentables, sino que también captura carbono, crea suelo fértil, infiltra y purifica agua, y aumenta la biodiversidad.

Esta visión puede sonar utópica, pero ya es una realidad rentable en explotaciones de toda España. El documental «Revivir el Campo» ha documentado casos como el de Antonio en Zaragoza, que redujo sus costes en un 40% y aumentó su rentabilidad en un 65%; o el de Carlos en Navarra, que con su modelo de alta diversidad y venta directa obtiene márgenes un 300% superiores. O Miguel Ángel en Granada, cuyos almendros ahora soportan la sequía un 50% mejor. No son anécdotas, son la prueba de que el modelo funciona.

La renaturalización de la agricultura es la única opción para asegurar la continuidad del sector y nuestra soberanía alimentaria. No se puede producir sobre un suelo muerto, ni sin polinizadores ni depredadores naturales de las plagas

– Diego García-Vega, Director del documental ‘Revivir el Campo’

La transición a este modelo requiere una inversión inicial y un cambio de mentalidad, pero el retorno a medio y largo plazo es espectacular, no solo en lo económico, sino en la satisfacción de ver cómo la tierra responde y revive. El siguiente plan de transición ofrece una hoja de ruta financiera para una finca tipo en España.

Plan de transición regenerativa a 5 años: inversiones y retornos para finca tipo española
Año Inversión (€/ha) Cambios principales Retorno esperado Flujo neto
Año 1 800€ Cubiertas, compost inicial -20% (conversión) -1.200€/ha
Año 2 400€ Setos, fauna auxiliar -5% (transición) -600€/ha
Año 3 300€ Certificación eco +15% (precio premium) +200€/ha
Año 4 200€ Optimización pastoreo +25% +800€/ha
Año 5 150€ Sistema estable +35% +1.500€/ha

Esta visión integral es el futuro de la agricultura. Para ponerla en práctica, es crucial entender cómo convertir su finca en un motor de creación de capital biológico.

El cambio hacia una agricultura verdaderamente ecológica y regenerativa es un camino exigente pero inmensamente gratificante. Requiere curiosidad, capacidad de observación y, sobre todo, la voluntad de dejar de ser un simple operario para convertirse en el director de la orquesta de vida que es su finca. El siguiente paso lógico es evaluar su punto de partida y empezar a diseñar su propio plan de transición hacia un modelo más resiliente y rentable.

Escrito por Mateo Serrano, Mateo Serrano es un biólogo y agricultor reconvertido a la agricultura regenerativa, con más de 15 años de experiencia práctica en la recuperación de la salud del suelo.